• Julio García López

¿Cómo no pensar demasiado?

Actualizado: ene 18

Para nuestro cerebro, pensar demasiado puede ser dañino. La buena noticia es que la atención se puede entrenar para no dejarnos llevar por esos pensamientos que nos controlan y nos impiden ser felices. A esta conducta disfuncional se le asocian problemas físicos, como el dolor de cabeza y el cansancio, y también psicológicos, como la ansiedad y la depresión.


A continuación te voy a dar nueve consejos para poner fin a este problema.


CONSEJO 1: El primer paso es tomar consciencia. Es importante saber lo que ocurre en tu cabeza. Escribe un registro de tus pensamientos. Analiza la frecuencua, la duración, si hay un determinado patrón de aparición, la temática y los sentimientos que te vienen asociados.


CONSEJO 2: Medita, haz mindfulness. Reza, si eres creyente. Céntrate en tu respiración para impedir que tu mente divague hacia donde no quieres. Practica la relajación a diario.


CONSEJO 3: Céntrate en una sola cosa a la vez. Sé consciente de las cosas que haces durante el día y no te dejes atrapar apor el ajetreo de tu vida cotidiana. Por ejemplo, cuando veas una serie de Netflix, estate plenamente presente, no hagas más cosas al mismo tiempo.


CONSEJO 4: Haz que tu mente se comprometa a no darle mil vueltas a los pensamientos que te preocupan.


CONSEJO 5: Sepárate de tus pensamientos y no te identifiques con ellos. No eres el constante ir y venir de pensamientos que se pasean por tu mente.


CONSEJO 6: Utiliza tu razonamiento para ser más productivo y acercarte a tus objetivos. Dirige tus pensamientos hacia la dirección que te interesa. Pensar demasiado sobre algo que te preocupa hace que pierdas tu valiosa energía.


CONSEJO 7: En cualquier momento en que seas consciente de un pensamiento negativo o improductivo, cámbialo por otro que te ayude o sea útil. En la medida de lo posible, evita los pensamientos negativos. A fin de cuentas, pensar habitualmente en negativo es un mal hábito que no te aporta nada y te crea malestar.


CONSEJO 8: Dale forma a tus pensamientos. Llévalos hacia donde tú prefieras. Te sentirás en control de lo que te está sucediendo y utilizarás tu mente para alcanzar tus objetivos, en lugar de que ella te use a ti.



Pensar demasiado nos crea ansiedad y tristeza, pero podemos aprender a controlarlo.

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