• Julio García López

¿Se puede aprender el lenguaje?

Actualizado: ene 18

Podemos interaccionar tratando de conocer las intenciones de los otros siendo conscientes de que tienen también una mente. De esa manera podemos establecer jerarquías y estructuras. sociales complejas. Esto ha sido esencial en el desarrollo de lo que ahora somos los seres humanos.


Cuando en los últimos 300.000 años, la edad que se cree que tiene nuestra especie, el ser humano estuvo generando grupos cada vez mayores, el hecho de que pudieran organizarse y formar grupos complejos se debe a que tenía mente autoconciente y algo único a los seres humanos, que no compartimos con ningún otro animal: el lenguaje. Los animales se comunican pero no con lenguaje.


Aprendemos mucho con los casos de los niños salvajes: se han criado sin conctacto con otros humanos y les ha faltado el contacto social.


No se podría hacer tal experimento con una persona que carece de vida en sociedad por falta de ética. Un niño salvaje es alguien que carece prácticamente de vida en sociedad y se ha criado sin interacción con los demás. Ha habido varios casos en ella Historia. A menudo no se sabe muy bien por qué estos niños salvajes crecieron en el bosque sin contacto humano.



¿Qué pasa cuando una persona no tiene un entorno, una sociedad, donde criarse? No desarrolla una características cognitivas comunes, y sobre todo, si no aprende un lenguaje, su capacidad de interactuar con el mundo y generar su propia mente, su propio yo, está muy mermada. Por ejemplo aprende las palabras pero no aprende la gramática.


Los humanos tenemos un período crítico, en los primeros meses y años de vida, en los que pasa algo extraordinario: aprendemos un lenguaje, que será esencial para la construcción de nuestra mente.


Los distintos autores han discrepado de si el lenguaje humano es una habilidad totalmente aprendida o bien existen ya las estructuras necesarias para él desde el nacimiento. Se ha evidenciado la existencia de periodos de aprendizaje en que se produce un desarrollo explosivo de algunas capacidades como la lengua. Estos periodos reciben el nombre de periodo crítico.


En el caso del lenguaje, los expertos han señalado que el periodo crítico se produce entre los tres y cuatro años de edad. Así, si en esta fase no se da la estimulación apropiada, las capacidades del niño no se desarrollarán correctamente, lastrando toda su evolución y dificultando la correcta adaptación al medio social. Se verían afectadas no solo las capacidades lingüísticas sino la relacionales y las que construyen la identidad.


Además de la falta de lenguaje, otra de las principales carencias de estos niños es la falta de socialización. Debido a que a través de la interacción social se aprende e intercambia información con otros, es posible desarrollar perspectivas y formas de pensar y actuar que enriquecen el repertorio personal y se contribuye a mejorar la adaptación al medio.


Como su socialización es mala o nula, los niños salvajes no son capaces de participar en la sociedad, actuando en función de lo aprendido a lo largo de su vida en el hábitat en el que se ha crecido. Es decir, sus actitudes y habilidades les hacen capaces de subsistir en el entorno en que han crecido, pero no son aplicables a la vida en comunidad.


La mayor parte de casos evita el contacto humano. Tanto a nivel físico como emocional, estos niños intentan alejarse en la medida de la posible de sus semejantes. Esto dificulta su tratamiento.


La infancia es una etapa de la vida en la que somos especialmente sensibles a los cambios, a las marcas que deja en nosotros el ambiente. Esto significa, entre otras cosas, que aquello que durante los primeros años de nuestras vidas tenemos una capacidad única de aprender y de detectar patrones en todas aquellas experiencias que nos van ocurriendo.


Sin embargo, esta capacidad de aprendizaje, vinculada a un fenómeno conocido como plasticidad cerebral, tiene doble filo. Del mismo modo que en nuestra infancia somos muy sensibles a lo que nos ocurre, también lo somos ante lo que no nos ocurre.


En concreto en el área que estamos comentando, el hecho de no haber aprendido a dominar el lenguaje y a socializar con otros seres humanos que lo dominen hace que, llegada una edad, el llamado periodo crítico, no seamos capaces de aprender a usar el lenguaje.

En ese momento nuestro cerebro deja de tener la capacidad de modificarse de un modo tan profundo como para interiorizar un aprendizaje tan complejo. Eso afecta a todas nuestras habilidades cognitivas, ya que el lenguaje influye el modo cómo pensamos.

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