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ESPECIALIDAD EN HIPOCONDRÍA

¿Crees que tienes una enfermedad terrible pero los médicos no te encuentran nada? ¿Vives obsesionado por tu estado de salud?

¿QUÉ ES LA HIPOCONDRÍA?

La hipocondría, también llamada ansiedad por la salud o ansiedad por enfermedad, se produce cuando pasas tanto tiempo preocupándote de estar enfermo o de enfermarte que empieza a dominar tu vida.

Las personas diagnosticadas con este trastorno creen firmemente que tienen una enfermedad grave o potencialmente mortal a pesar de que no tienen síntomas, o solo son leves. Sin embargo, las preocupaciones de las personas son para ellos muy reales. Incluso si van al médico y no se les detecta ninguna enfermedad, por lo general no se tranquilizan y su preocupación obsesiva continúa.

El problema no se trata de la presencia o ausencia de enfermedad, sino de la reacción psicológica.

¿QUÉ SÍNTOMAS TIENE LA HIPOCONDRÍA?

Los síntomas incluyen:

  • Preocupación excesiva por tener o contraer una enfermedad grave.
  • Los síntomas físicos no están presentes o, si están presentes, solo son leves. Si hay otra enfermedad presente, o existe un alto riesgo de desarrollar una enfermedad, la preocupación de la persona es desproporcionada.
  • Alto nivel de ansiedad por el estado de salud personal.
  • Comportamientos excesivos relacionados con la salud (como revisar el cuerpo repetidamente para detectar signos de enfermedad tipo bultos, dolor u hormigueo) o mostrar una evitación anormal (por ejemplo, evitar citas médicas y hospitales).
  • Preocuparse de que el médico o las pruebas médicas hayan omitido algo.
  • Mirar obsesivamente la información de salud en Internet o en los medios de comunicación.

¿QUÉ ES TÍPICO DE UNA PERSONA CON HIPOCONDRÍA?

1. Preocupación centrada en:

  • Un síntoma (dolor de cabeza, de garganta, manchas en la piel).
  • Una enfermedad (cáncer, SIDA, patologías neurodegenerativas).
  • Un órgano (corazón, pulmones, cerebro,…).
  • Un fenómeno relacionado con el cuerpo definido vagamente (“Me duelen las venas”, “Estoy hecha una pena”).

2. Es resistente a la información que contradice lo que está pensando o sintiendo sobre su hipocondría.

3. Centra la atención en los cambios fisiológicos relacionados con el temor.

4. Potencia las sensaciones fisiológicas de su cuerpo.

5. Tiene conductas de escape características, como la reaseguración (pedir que alguien te confirme o no lo que piensas):

  • Consulta con varios médicos u otros profesionales sanitarios.
  • Se somete a diversas pruebas médicas (TAC, análisis de sangre, biopsias,…).
  • Pide que sus familiares y amigos le aseguren que está sano.
  • Consulta información en Internet, en libros o en los medios de comunicación.
  • Monitoriza constantemente la zona afectada (la toca, la mide, le hace fotos).

6. Lleva a cabo conductas de evitación: de centros médicos, de personas enfermas y evita mirar o tocar la zona afectada.

¿QUÉ CAUSA LA HIPOCONDRÍA?

Se desconoce la causa, pero ciertos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno:

  • El estrés vital importante.
  • Un síntoma grave que se cree que amenaza la salud (por ejemplo, dolor de pecho o problemas de memoria).
  • Historial de abuso infantil (físico, sexual, emocional) o negligencia.
  • Historia de enfermedad infantil.
  • Tener otro trastorno mental (como depresión, ansiedad o trastornos obsesivo-compulsivos).

¿CÓMO SE SUPERA LA HIPOCONDRÍA?

El tratamiento consta de tres partes: la explicación de la hipótesis de mantenimiento del problema, la terapia cognitiva y la terapia de exposición.

1. Primera parte del tratamiento: Explicación de la hipótesis de por qué se mantiene el problema.

  • Se interpretan como peligrosas sensaciones fisiológicas normales.

  • Las conductas de escape/evitación son las responsables de que no se exponga de forma adecuada a las sensaciones y a las situaciones que se temen. Esto impide habituarse a ellas y perder el miedo.

  • Dificultades en plantear una hipótesis exclusivamente psicológica, debido a una muy alta credibilidad en las preocupaciones por la salud. Mucha gente del entorno de la persona y del ámbito médico le habrá sugerido ya antes de forma más o menos sutil que puede ser un problema psicológico.

2. Segunda parte del tratamiento: Terapia cognitiva.

  • Interpretación irracional.

    Cambios físicos y variaciones corporales para las que no hay explicación que se interpretan como evidencia de que existe una enfermedad seria.

    Falta de credibilidad al feedback ofrecido por los médicos.

  • Estrategia de discusión

    La presencia de cambios físicos y variaciones es algo común en un organismo sano. No hay evidencia de que se deben a enfermedades, pero sí la hay de que no se deben a ello. Además, la propia creencia genera una reacción emocional desadaptativa que puede potenciar las molestias.

    Examinar toda la evidencia acumulada que contradice a la existencia de una enfermedad. Emociones que siente realmente provocan esos síntomas y pueden provocar la enfermedad. El lenguaje que utiliza es rotundo.

  • Alternativa racional
    Ayudar a la persona a considerar la posibilidad de que sus problemas se explican mejor por tener miedo a una enfermedad y de las emociones y conductas derivadas de ese miedo, que por que realmente padezca esa enfermedad. Las pruebas médicas descartan la presencia de enfermedad y hay ausencia de la evidencia de la misma. 
       
  • Experimentos para la atención selectiva:
    La persona se tiene que centrar en una parte específica cualquiera del cuerpo (no relacionada con su temor) durante varios minutos. La mayoría detectarán sensaciones de las que no era consciente antes del experimento. Sirve como demostración del efecto que tiene la auto-monitorización y la comprobación del cuerpo.

    • Comprobar predicciones:
      Se usan ejercicios usados en exposición interoceptiva para reproducir los síntomas temidos. Si pueden hacerlo, es una evidencia más de que es un problema psicológico y no médico, ya que los síntomas reales no se pueden provocar.

    • Experimentos conductuales:
      Ayudan a establecer que la catástrofe temida no va a suceder (generando evidencia en contra), a descubrir la importancia de las creencias irracionales y a prepararse para la exposición.

3. Tercera parte del tratamiento: Terapia de exposición.

Una vez rebajada la credibilidad de las creencias irracionales, se terminan de poner a prueba exponiéndose a los síntomas eliminando todas las conductas de reaseguración, auto-monitorización y auto-chequeo.

Es importante que el entorno (familia, pareja, compañeros de trabajo) sean informados para que no den la reaseguración que busca. Su entorno social debe reforzar a la persona para que haga frente al problema.

También se debe contactar con profesionales médicos para pedirles que sólo hagan pruebas o le reciban cuando esté clínicamente indicado.

Se incorporan en la jerarquía otras situaciones como ver noticias médicas sin generar ansiedad, hablar sobre enfermedades o visitar un hospital.

Tu cambio empieza hoy